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Caperucita roja y el mercado feroz

Como ya os sabéis lo de la madre que envía a su hija a casa de la abuelita con comida y que cruza el bosque y bla, bla, bla vamos directamente al grano:

(Escena de la cama entre Caperucita y el Mercado Feroz)

-Abuelita, abuelita, ¿por qué la crisis del sistema financiero privado se ha acabado convirtiendo en la crisis de la deuda pública?

-Para privatizar las ganancias y socializar las pérdidas mejor…

-Abuelita, abuelita, ¿por qué cuanto más dinero tienes más fácil es evadir impuestos?

-Para que podamos invertir en nuestros caprichos mejor…

-Abuelita, abuelita, ¿por qué de la refundación del capitalismo financiero se ha pasado a la liquidación del Estado de Bienestar?

-Para gestionar privadamente lo público mejor…

-Abuelita, abuelita, ¿por qué es tan difícil regular los mercados, reducir el fraude, gravar las transacciones financieras, evitar la especulación… y tan fácil recortar los derechos de los trabajadores?

-Porque si no, el 1% no podría controlar al 99%.

-Abuelita, abuelita, ¿por qué organismos no democráticos como la UE, el BCE o el FMI nos imponen rescates para la banca a costa de los ciudadanos?

-Para comeeeeeeeeeerte mejooooooooooooor.

Y se la comió. Fin.

¿Y el cazador? ¿La abuela rescatada? ¿La venganza escopeta en mano? ¿El castigo al mercado feroz? Nada, nada. Lo sentimos, esto son lentejas que si no se enfadan la Merkel, los bancos, las agencias de calificación y los chinos.

Si los hermanos Grimm (y Keynes) levantaran la cabeza…

 

Este cuentecico forma parte de nuestro libro ilustrado Cuentos chinos de la economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema que, como ya sabrás, se encuentra en fase de edición e impresión pero, desde ya mismo puedes hacer tu pedido en loseconoplastas@gmail.com

Por cierto, la estupenda ilustración es de Iribú

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Un comentario para “Caperucita roja y el mercado feroz”

  1. PILAR Dice:

    ¿El castigo al mercado feroz? me temo que no se sacia hasta que no nos coma a todos, incluidos los que se creen tan listos como la Cospe, la Merkel y toda su pandilla. De todas formas este cuentecito tan inocente tiene miga. La caperu me cae fatal. Felicidades a los econoplastas y a la ilustradora.