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Archivados en la Sección ‘Lecciones’


Escuela de verano econoplástica

Jueves, agosto 14th, 2014

CAM00175Domingo comparte su huerto con Manolo para plantar juntos las patatas. Le piden prestado el motocultor a Peña que de paso les echa una mano el día de la recogida. Se rompe una de las ruedas y piden ayuda a Guillermo que se lleva unos melocotones a cambio de arreglarla. De paso, quedan los cuatro para subir la próxima semana al monte comunal a recoger la leña para todos. Al llegar a casa, Domingo encuentra en la puerta una bolsa con tomates y pepinos con la que su mujer Nieves preparará una ensalada a sus nietos que pasan el verano con ellos. La bolsa la ha dejado Carmen en agradecimiento por llevarla a las visitas médicas a la ciudad. También hay otra bolsa en la puerta de al lado: alguien anónimo echa un cable a la familia de Mercedes que lo está pasando un poco mal con la crisis (digo con la estafa).

Estas escenas son de lo más normal y cotidiano pero si las pilla un econoplasta te suelta la chapa en plan escuela de verano y te dice que son ejemplos de cómo de forma paralela a los mecanismos básicos de organización de la economía (mercado y Estado) existen a nuestro alrededor una ingente cantidad de formas de satisfacer nuestras necesidades alternativas a nuestro rancio capitalismo “basadas en el trueque, el apoyo mutuo, los cuidados, la autosuficiencia, los bienes comunes, la colaboración, la cooperación, los favores, los regalos, la proximidad, el afecto, la participación social y comunitaria, la autogestión, etcétera”. (Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para avanzar otro sistema. Próximamente en las librerías más pequeñas e interesantes).




Qué es esto de la Economía “Social”

Miércoles, junio 4th, 2014

Si la Economía es una ciencia social, ¿por qué se habla entonces de Economía Social?, ¿qué se entiende por Economía “Social”?

Para muchas personas el término Economía Social sigue siendo un gran desconocido, aunque para ser exactos lo es también el propio concepto de Economía. La Economía es la ciencia social que se ocupa de la satisfacción de las necesidades humanas empleando recursos escasos. Mucha es la gente que se sorprende al descubrir este carácter social de la Economía, al igual que se sorprende al conocer que su objeto es la escasez y la satisfacción de las necesidades que ésta conlleva, contrastando con lo que popularmente se asocia a Economía, que si “es eso de la Bolsa”, que si es una ciencia formal como las matemáticas (con tanto número y tantas ecuaciones) o se confunde con otro concepto que poco o nada tiene que ver con ella: la crematística, es decir, el arte de hacerse rico.

Siendo la Economía una ciencia social, parece entonces una redundancia hablar de “Economía Social”. Se consideran Economía Social, también llamada Economía “Solidaria”, las actividades que dentro del sector privado o iniciativa privada persiguen beneficiar no solo a las personas que las ponen en marcha, sino a toda la Sociedad.

Esto da pie a valoraciones morales, por buscar un ejemplo extremo, alguien puede pensar que una empresa multinacional que contrata a sus trabajadores en condiciones de semiexclavitud en países del Sur, también está generando un beneficio social, ya que está procurando empleo e ingresos para esas personas. Por ello, existen además una serie de principios y valores que ayudan a delimitar qué es Economía Social o Solidaria, es aquella que se rige por la ayuda mutua, la democracia, la equidad, la responsabilidad, la igualdad y la solidaridad.

La legislación española considera que Economía Social es aquella realizada por entidades con determinadas formas jurídicas, desde la más característica, que es la cooperativa, hasta otras como las sociedades laborales, las asociaciones, las fundaciones, etc., mientras que el resto de formas jurídicas, como es el caso de un autónomo, una sociedad limitada (S.L.) o una Sociedad Anónima (S.A.) estarían fueran. 

Desde otros ámbitos se cuestiona esta delimitación a partir exclusivamente de la forma jurídica. Por ejemplo existen muchos casos de trabajadores que han creado su puesto de trabajo como autónomos y como alternativa a situaciones de desempleo, al igual que existen sociedades limitadas (S.L.) con un funcionamiento interno basado en los principios y valores de la Economía Social, similares a una cooperativa, o bien cooperativas cuyo funcionamiento dista mucho de organizarse democráticamente. O dicho a partir del refranero: ni son todas las que están ni están todas las que son.

En entidades como Coop57 (cooperativa de servicios para la financiación y fomento de la Economía Social) este debate lleva mucho tiempo presente, conviviendo desde hace tiempo ambas visiones, la de quienes prefieren limitarse al criterio utilizado por la ley y la que se va abriendo camino, la de quienes piensan que es necesario conocer de cerca cada uno de los casos, tomen la forma jurídica que tomen, y priorizando el respeto o no a los principios y valores de la Economía Social.

Germán Ferrero

cooperativa




Historia breve del pensamiento económico

Domingo, mayo 4th, 2014

A menudo damos por universalmente conocidos conceptos y personajes imprescindibles para comprender la situación de la Economía y la evolución del pensamiento económico, y más de una vez y de dos nos ha sucedido que en pleno arrebato explicativo sobre la crisis del keynesiamismo, la crisis ecológica, las salidas del neolibrealismo… de pronto alguien de nuestro entorno cercano (y por tanto víctima más o menos habitual de nuestras chapas) nos pregunta: “pss pss,… oye, y el Keynes ese, ¿quién es? y ¿y es eso del neoliberaliqué? ¿qué es lo que es? Así pues, vamos a empezar por el principio.

Adam Smith en el SXVIII, con el nacimiento de la Revolución Industrial, además de establecer las bases de la Economía como ciencia, es el precursor del pensamiento liberal o liberalismo. Pero Adam Smith no es un estudioso relacionado con ciencias sociales, ni con la Historia. Es un profesor de moral, y piensa que en la Economía existen una serie de fuerzas naturales (como las de la Física en la naturaleza) que él trata de comprender. Habla de una Mano Invisible (él estaba pensando en Dios), según la cual, los procesos de compras y ventas, es decir los mercados, llevan por sí solos (sin la intervención del Estado) a una armonía natural y situaciones de pleno empleo. El Estado se ocuparía simplemente de emitir moneda, de mantener el orden público y de proteger la propiedad privada. Propone, por tanto, un sistema capitalista puro, también llamado de libre mercado.

Marx en el SXIX, ya en plena expansión de la Revolución Industrial considera la desigualdad que provoca la “Mano Invisible” algo intolerable, y considera que el Estado debe intervenir en la Economía organizándola y asegurando que toda la población tenga satisfechas sus necesidades básicas (vivienda, sanidad, alimentación, educación,…). Para él, la Historia de la Humanidad es la Historia de la lucha de clases, y anima a la clase trabajadora a crear una nueva sociedad alternativa al capitalismo basada en la igualdad en el acceso a los recursos. Del marxismo surgen dos corrientes: la que considera que hay que tomar el Estado, y que dio lugar a los países de economías socialistas, como la Unión Soviética, con diferentes interpretaciones de cómo llevarlo a cabo (leninismo, trotskismo, stalinismo, maoísmo,…) y por otra parte la que considera que hay que destruir ese Estado, el anarquismo, modelo basado en la autogestión, el apoyo mutuo, la democracia directa y la eliminación de las jerarquías.

Ya llegado el SXX, tras el Crack de 1929 Keynes propone la intervención del Estado en la Economía Capitalista, con el fin de corregir las desigualdades sociales y las altas tasas de desempleo producidos por los mercados funcionando sin ningún tipo de normativa. Es lo que se denomina un Sistema de Economía Mixta. Tras su implantación definitiva en los países occidentales una vez terminada la II Guerra Mundial y hasta 1975, dio lugar al periodo denominado los “30 años Gloriosos del Capitalismo” o la “Edad de Oro del Capitalismo”, en los que se crean los Estados de Bienestar y los sistemas Seguridad Social, la sociedad de consumo, la generalización de las clases medias en Europa y Estados Unidos y la reactivación de la actividad económica mediante el fomento del consumo. En este modelo, conviven las empresas privadas con empresas públicas y sectores estratégicos como la Energía, el Transporte o las comunicaciones deben ser gestionados por el Estado.

En los años 70 surge un nuevo concepto hoy cada vez más coloquial, el neoliberalismo, de la mano de la Escuela de Chicago y el economista Friedman, que más que un modelo económico diferente es una interpretación de cómo aplicar el primero de los sistemas, el liberalismo. De hecho, esta interpretación a menudo contradice al propio liberalismo, pues no se busca la desregulación de la Economía, sino la regulación e intervención del Estado en favor de las grandes empresas, cada vez más grandes y poderosas como consecuencia del proceso natural de acumulación de capital del sistema capitalista.

De acuerdo con el neoliberalismo, la gestión pública y comunitaria se considera, por norma, ineficiente, y por tanto todas las empresas y propiedades públicas se deben privatizar, y los servicios públicos se deben subcontratar a empresas privadas. En consecuencia, todo ello ha pasado en las últimas décadas a ser adquirido o gestionado por grandes empresas privadas, incluidas aquellas empresas públicas que generaban beneficios (más fáciles de vender) y quedándose el Estado con aquellas que arrojan pérdidas, realimentando el argumento neoliberal de que todo lo público genera pérdidas. Por otra parte no se tienen en cuenta otro tipo de beneficios públicos, por ejemplo la rentabilidad social de una biblioteca pública o de un centro social.

El neoliberalismo defiende la libertad de movimiento del Capital, pero no la del factor Trabajo. Las grandes empresas tienen la posibilidad de instalarse en cualquier lugar del mundo, por ello es el Estado quien debe ofrecer “incentivos” para que éstas se queden. Entre estos incentivos están la desregulación del mercado laboral con la eliminación paulatina de los derechos laborales de los trabajadores occidentales y la modificación hacia una fiscalidad cada vez más regresiva, en la que las rentas del capital y de las personas y empresas con ingresos más altos son cada vez menores, en detrimento de las rentas del trabajo y de las PYMES. Como consecuencia los ingresos del Estado han descendido, lo que ha contribuído a reforzar otro de los argumentos neoliberales, el de que los sistemas de protección social de carácter universal son económicamente inviables.

Vinceç Navarro define el neoliberalismo como una respuesta de los grupos dominantes a la pérdida de privilegios resultado de la presión de las clases populares y de los movimientos sociales. Se pone en práctica en Chile por un amigo personal de Friedman, Pinochet, en 1973, posteriormente en Gran Bretaña con Margaret Thatcher en 1979 y en el Estados Unidos de Ronald Reagan en 1980. A lo largo de los años 80 y especialmente a partir de 1989 con la Caída del Muro de Berlín y la desaparición de la mayor parte de los sistemas de economía socialista, el neoliberalismo se multiplica rápidamente.

Con la globalización, que es el proceso por el que se conoce a la expansión del capitalismo a todo el planeta, el sistema neoliberal alcanza a todos los continente y a la mayor parte de los países, y hoy en día es el predominante en detrimento del anterior keynesianismo y su idea de Estado protector y paternalista. Desde el neoliberalismo se cuestiona la capacidad de las sociedades para soportar el coste de sanidad y educación universal, y de prestaciones sociales, todo ello edificado tras el más trágico episodio de la Historia de la Humanidad: la Segunda Guerra Mundial, aquel tiempo en el que Theodor Wiesengrund Adorno dijo aquello de “después de Auschwitz no se puede escribir poesía”

Como reflexionaba Stéphane Hessel en su manifiesto “Indignez-vous!” (“Indignaos!”), hoy, décadas después, nuestras sociedades son hoy, en términos materiales, inmensamente más ricas que entonces, si entonces se pudo, hoy también se puede.

El giro del keynesianismo hacia el neoliberalismo, tiene más que ver por tanto con el cambio en las prioridades y valores de nuestras sociedades y de los centros de poder, y con la acumulación de poder económico cada vez en menos manos producida desde entonces que con la incapacidad material de nuestras sociedades. Esto quedó reflejado en la célebre frase del multimillonario Warren Buffet en 2011: La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando”

Por otra parte, la fórmula para superar la Gran Depresión del keynesianismo, basada en el incremento del consumo ya no sirve. Estamos viviendo una crisis estructural no solo una crisis económica o financiera, sino también, y posiblemente más grave ecológica, política y de valores. Hoy más que nunca es imprescindible recuperar el norte de la Economía, su objetivo primario, el de la satisfacción de las necesidades de todas las personas, más allá del consumo por el consumo.

La realidad es que la crisis está sirviendo para que el poder político y económico impongan cambios estructurales a una sociedad aterrorizada y con un tejido social y asociativo en buena medida destruido. Es lo que la canadiense Naomi Klein en su libro y documental “La Doctrina del Shock” denomina “el auge del capitalismo del desastre”. Según ella, la población en momentos de conflictos bélicos, de desmoronamientos económicos,… se encuentra en estado de shock, de modo que acepta más pasivamente la introducción de cambios estructurales y la pérdida de derechos básicos, que en un momento de lucidez jamás consentiría. De hecho, Friedman decía sólo una crisis -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero”.

Luego dirán ustedes que soy pesimista. Pero soy optimista, porque tengo tan mala opinión del sistema en que vivimos que estoy deseando que se desmorone y que desescombren el solar y construyan otra cosa. Porque esto verdaderamente va contra la dignidad humana, que es un valor supremo. De modo que soy optimista. Espero que esto se vaya al garete –yo no lo veré– , pero ustedes disfrutarán del espectáculo. Será incómodo, pero disfrutarán del espectáculo. Y vendrá otra cosa. ¿Cuál? No lo sé. En el feudalismo a nadie se le ocurría que iba a llegar el capitalismo, pero aquello se hundía. De modo que en esta situación estamos y dentro de eso se inserta la crisis.”

José Luis Sampedro

Germán Ferrero




Todas (?) las opciones de financiación alternativa

Domingo, marzo 23rd, 2014

Compartimos la presentación creada por econoPlastas y utilizada para difundir las diferentes formas de financiación alternativa que están surgiendo y/o potenciándose en los últimos años: desde el Crowdfundig, a la Banca P2P, microcréditos, CAFs, etc., aunque siguen surgiendo nuevas propuestas continuamente. La información que aparece está extraída del libro “Vivir sin Empleo”, de Julio y Gisbert, así como de diferentes webs sobre Economía Alternativa.




Conservar la dignidad

Sábado, marzo 22nd, 2014

22mEl máximo mandatario del partido conservador reunido con miembros de la conservadora Troika ha anunciado (tras la celebración de las masivas marchas del 22M) un giro de cientos y cientos de grados en su política para que, según sus palabras “nuestras acciones sean verdaderamente conservadoras”.

Así, tras la reunión de urgencia mantenida esta mañana, y con el consentimiento de sus superiores (los presidentes de las mayores multinacionales del mundo) han decidido imponer una nueva hoja de ruta conservadora para conservar y mejorar el empleo, para conservar y universalizar los servicios públicos, para conservar y cuidar el medioambiente, para conservar y recuperar el entorno rural, para conservar y fomentar las relaciones sociales, para conservar y mantener la soberanía alimentaria, para conservar y educar en valores, para conservar y refundar la democracia, para conservar y volver a creer en la justicia, para conservar y reciclar la política y, en definitiva, para conservar y extender la dignidad humana.

La ciudadanía ha recogido con entusiasmo las medidas y ha recordado que dada la época de preparación del huerto en la que nos encontremos no se olviden del fomento de medidas para conservar y embotar los tomates, el pisto, las judías verdes, la remolacha, los pepinos, las mermeladas de frutas y, en definitiva, la vida. Amen




‘Marketing rural’, un nuevo Cuento Chino

Lunes, diciembre 30th, 2013

Si seremos plastas los Econoplastas que no queremos cerrar el año sin recordar que este sistema capitalista, en su actual etapa financiera, globalizada, especulativa, neoliberal e hipertrofiada, es muy injusto. Por eso seguimos con nuestro empeño, ese que nos sirvió para pergeñar nuestros ‘Cuentos Chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema’, nuestro primer libro.

Pues ahora, en un nuevo arrebato o brote econoplástico, publicamos un nuevo Cuento Chino (esta vez de Edu R. e ilustrado por Ger) para avisar a las editoriales y al público en general de que no cejamos en nuestro empeño de hacer una segunda edición, que la habrá (o no).

De momento, ya podéis leer el cuentecico. Buen provecho.

‘Marketing rural’

'Disconnecting people', de Ger.

‘Disconnecting people’, de Ger.

Federico se había ganado con creces un descanso, después de currar durante toda la semana para ganar nada más y nada menos que 800 eurazos. Su cuñado, miembro de la cúpula de la CEOE, le tenía dicho que al currito español lo que le toca es currar y currar, nada de protestar. Así que a Federico, joven con estudios universitarios, le iban bien las cosas como mozo de almacén y decidió darse un capricho: escaparse durante el fin de semana al pueblo de sus padres y visitar, ya de paso, a su abuelo. Un día es un día, se dijo.

Así que se preparó una pequeña bolsita de viaje, sin olvidarse eso sí, del portátil, fruto de la época en la que sus padres aún cotizaban y regalo de cumpleaños, a su vez, por su mayoría de edad. “Seguro que allí en el pueblito tenemos Wifi, porque el Ayuntamiento se estira con esto de las nuevas tecnologías”, se dijo. El Ayuntamiento y la NSA, pero él que iba a saber, a sus veintipocos, de espionajes masivos.

Buscó por Internet, por dónde si no, el horario de autocares al pueblo, pero el Gobierno regional, en una dolorosa pero necesaria medida, suprimió todos. Así que le tuvo que pedir el coche prestado a su padre, que absorto en la pequeña pantalla (sí, era viernes y había fútbol, menos mal que alguna mente lúcida implantó eso del fútbol a diario) balbució un “sí”, seguido de un “Rafa, me cago en tu padre, ¿penalti y expulsión?”.

No tardó mucho en llegar, como tampoco le tardó en llegar el hambre: “si es que en el pueblo se hace hambre”, le tenía dicho su madre. Saludó brevemente, mientras desenfundaba su portátil, a su abuelo, que le dijo que se iba al huerto a no sé qué, y comprobó que estaba en lo cierto: la Wifi estaba abierta, gentileza del Ayuntamiento, del Gobierno regional, de Google o de Microsoft, vete tú a saber. Allí no tardó en teclear en su motor de búsqueda, haciendo caso omiso a la minúscula advertencia de la política del uso de cookies, ‘pizzas a domicilio’. Era consciente que igual el servicio no llegaba al medio rural, mas no tardó en cerciorarse de que había empresas que sí, desde la capital, te hacían llegar una rica pizza natural (¿?), recién hecha (¿?) y calentita (¿?) allá donde estuvieras dentro del límite provincial. Para ello tenían a multitud de Federicos repartidos en lujosas motocicletas… Y seguro que ganaban menos que sus buenos 800 eurazos.

El posicionamiento SEO, e incluso el SEM, de esa cadena pizzera estaba dando sus frutos: el nombre apareció como el primero de los resultados entre las millones y millones de posibilidades. Pero es que hay más, el Storytelling (o el arte de contar historias aplicado al marketing) también funcionó, porque Federico, que cada vez tenía más hambre, visualizó en un Medio Social un anuncio y se sintió plenamente identificado con la historia narrada. Y así, no es de extrañar que las predicciones del experto Christian Salmon se cumplan día sí y día también, por lo que no tenga ni que ruborizarse por decir según qué cosas: “El Storytelling es como una máquina de fabricar historias y formatear las mentes”, lo que implica crear nuevas actitudes y necesidades en el consumidor –como el hambre de Federico, aunque su madre diría que es cosa del pueblo–­. Seguro que los colegas del Neuromarketing (neuroqué??) de Salmon le invitaron en su día a una caña por tal profecía.

Y Federico, qué leches, tenía un hambre que se moría. Así que se decidió a llamar a la franquicia pizzera pero, oh Dios, qué drama, su smartphone se había quedado sin batería. Claro, llevaba ya sus buenas cuatro horas de funcionamiento. Federico empezó a palidecer, pues la única solución que se le ocurría era bajar a la cabina telefónica del pueblo, pasada la Plaza Mayor (casi nada) y rezar por que funcionase. En esas estaba, cerrando ya su portátil, en el que había quedado ya registrada para siempre, cookies mediante, su búsqueda de ‘pizzas a domicilio’ en ese motor, cuando apareció su abuelo cargado con una cesta. Traía tomates, pepinos y cebollas. En un abrir y cerrar de ojos, más rápido que su motor de búsqueda, el abuelo de Federico se curró una ensalada que sabía a gloria. Y con los chorizos del Goyo, los huevos de la Felisa y el vino del tío Marcelino se marcaron una cena que quitaba el sentío y que se reía del formateo de mentes del amigo Salmon. Federico se chupó todos y cada uno de sus dedos porque se disponía a actualizar su estado en un Medio Social, pero, en lugar de eso, abrazó a su abuelo, le espetó un “tú sí que sabes, abuelo” y se fue a dar un paseo por el pueblo con él (incluso pasaron la Plaza Mayor). Y todas las estrellas que vio y la conversación con su abuelo –él sí que era un experto en la asignación de recursos escasos para la satisfacción de las necesidades humanas– sí que se quedaron marcadas a fuego en su memoria. Y sin necesidad de cookies.




Consumo colaborativo o compartido

Miércoles, noviembre 6th, 2013

Uno de los términos que traspasa el mundillo de los supermilitantes hiperconcienciados y que del que están haciendo uso muchas personas en nuestro entorno es el del consumo “colaborativo” o “compartido”. La economía de la colaboración o economía del acceso son algunos de los términos utilizados para describir este movimiento donde el acceso prima frente a la propiedad. El Consumo Colaborativo se puede definir como la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar redefinida a través de la tecnología moderna y las comunidades.

Aquí van algunos ejemplos relacionadas con él:

 a) compartir coche: existen páginas web que nos permiten encontrar a personas que quieran compartir trayectos en coche a cambio de compartir los gastos. En España la que más funciona es blablacar.com

b) compartir el sofá de tu casa o “couchsurfing”: consiste en prestar tu sofá (“couch”) o una cama a personas que están viajando. Es gratuito y permite conocer personas de otros lugares y practicar idiomas. Puedes visitar la más tradicional servas.org o la más actual couchsurfing.org. Aquí nos cuentan varias experiencias:


c) intercambio de casa, de cara a las vacaciones, cursos de idiomas,… Existen webs especializadas , como holidayexchange.es o intercambiocasas.com, que permite a estudiantes y viajeros de todo el Mundo ofrecer una habitación y una cama por un tiempo determinado y previamente establecido. A cambio de que te permitan alojarte en una ciudad europea, tu debes ofrecer tu casa para que potenciales viajeros se alojen, en igualdad de condiciones.

d) compartir los bienes de uso esporádico

La idea es: ¿Para qué quieres comprar un taladro que sólo usarás durante 15 minutos en toda tu vida o un coche que se pasará el 90% del tiempo aparcado? Se puede aplicar a un portal de vecinos que comparte su red wifi u otros bienes infrautilizados.

e) Compartir bienes en desuso pero en buen estado, por ejemplo telodoy.net‎, telodoygratis.com, nolotiro.org, o grupos de facebook que funcionan por provincias.

f) Procomún o bienes comunales: fomento de bienes de acceso libre y de propiedad pública pero no gestionados por el Sector Público, si no por la Sociedad. No hay procomún sin comunidad, y viceversa.Dentro están:

a. Tradicionales: bosques, montes, etc.

b. Cultura libre: software libre, Creative Commons,…


g) Grupos y cooperativas de consumo:

Son grupos de personas que se organizan colectivamente para comprar directamente a productores ecológicos y locales. De esta forma, se aseguran de que el producto es respetuoso con el medio ambiente, de que la cadena comercial no se encarece con intermediarios, y consiguen un mejor precio final.

Está muy relacionado con el concepto de “Soberanía alimentaria”, cuyos partidarios definen como el derecho de los pueblos a decidir su propio sistema alimenticio y productivo, y que fomenta el vínculo de los consumidores con los productores de alimentos, y que estos sean ecológicos y locales.


e) Coworking

También desde las empresas existen en la actualidad ejemplos de consumo colaborativo. Uno de ellos es el de la fórmula del Coworking, que consiste en conseguir un espacio común desde el que trabajan varias empresas, de forma que se comparten decisiones, conocimientos y gastos (de alquiler, suministros, internet,…)

En coworkingspain.es se recogen todos los centros existentes en España. Es un sistema que permite disponer de un espacio de trabajo a un coste reducido.

 

Puedes encontrar más información sobre todo ello en el siempre imprescindibe Vivero de Iniciativas Ciudadanas.

 




Ejercicio de estilo. Certamen relatos EA

Domingo, noviembre 3rd, 2013

el capitalPaco nos insiste siempre en que antes de lanzarnos a escribir el relato tengamos al menos dos cosas claras: el punto al que queremos llegar y el estilo que vamos a utilizar al contarlo. Creo que me voy a lanzar con una historia que cuente el sufrimiento de tantos productores de petróleo afectados por la presión de una sociedad cada vez menos sensible a la necesidad de seguir quemando combustible. O a lo mejor sería más potente si lo enfoco desde la perspectiva de esos pobres brokers de la bolsa de Chicago que especulan con los precios de las materias primas y que se han visto empobrecidos repentinamente por  culpa de las medidas de organismos internacionales plegados a las exigencias de los pequeños agricultores y de las cooperativas autogestionadas.

Con más extensión podría desarrollar un thriller psicológico en el que varios miembros del  peligroso lobby de las bicicletas presionan a parlamentarios europeos para continuar persiguiendo su irracional objetivo: que los gobiernos fomenten el insostenible transporte de las dos ruedas. Podría introducir el misterioso asesinato de un asesor. Y un detective intentaría tirar del hilo y se encontraría con mil y un obstáculo para desenmarañar la cadena de favores entre políticos, asociaciones ecologistas y cooperativas de trabajo. Sus propios superiores en el cuerpo de policía frenarían su investigación cuando empieza a tocar algunas teclas importantes y, de repente, la prensa difunde el cargo que obtuvo un antiguo ministro en una explotación agrícola de verduras naturales que curiosamente se había visto beneficiada por una incomprensible medida de apoyo a la agricultura ecológica y a las energías renovables. Interesante, pero  guardaré la idea en la carpeta de futuros proyectos más ambiciosos.

Para hacer algo más exótico podría escribir un cuentecito localizado en una selva tropical en el que un grupo ecologista armado presiona a la población indígena para que logren su soberanía alimentaria y continúen con el avance de la forestación con especies autóctonas sin fijarse en las peligrosas consecuencias para la estabilización del clima, para el aumento de la capacidad de fijación de CO2 y, en definitiva, para el negro futuro de los periodos veraniegos en las playas del Ártico. Miles de hectáreas desaprovechadas en producir alimentos para cubrir las necesidades de simples millones de personas mientras en la otra parte del planeta tristes montañas de 4×4 permanecen a las afueras de las ciudades sin nada que echarse al depósito. La competitividad y la eficiencia relegadas a un segundo plano en aras de la cooperación y el bienestar. ¿Qué pensaría un extraterrestre que llegara a la Tierra? Nos hemos vuelto locos.

¡Extraterrestres! Esta podría ser otra buena idea para el relato. Una distopía futurista en la que unos terroríficos alienígenas imponen su absurdo credo decrecentista y del vivir mejor con menos. Mientras, un grupo de rebeldes conspira en la sombra para hacer triunfar el progreso consumista y volver a engranar la maquinaria de la producción ilimitada y la sobreexplotación de recursos naturales. Y todo ello en una sociedad desalineada y libre, organizada por gobiernos conservadores. Conservadores porque imponen medidas para que la gente pueda conservar y mejorar su empleo. Conservadores porque aprueban leyes para conservar y cuidar mejor el medioambiente. Conservadores porque luchan  para conservar y recuperar el entorno rural. Conservadores porque invierten en conservar y rehabilitar los edificios y las infraestructuras. Conservadores porque potencian conservar y fomentar las relaciones sociales. Conservadores porque apuestan por conservar y mantener la soberanía alimentaria. Conservadores porque intentan conservar y extender la dignidad humana… ¡¡Un horror!!

Mejor algo de estilo periodístico. Miembros de la Troika han mostrado su preocupación por el imparable aumento de huertos urbanos, rurales, compartidos, en el balcón, en macetas, autogestionados a través de grupos de consumo, organizados para la compra directa a productores, llenos de productos locales de temporada para su consumo inmediato o para elaborar conservas caseras para el resto del año. Dichas prácticas, según representantes del BCE, UE y FMI, impiden la correcta asignación capitalista de recursos a productores extensivos de agrocombustibles, empresas agroindustriales, multinacionales químicas, distribuidores, financieros y acaparadores de tierras y subvenciones.

Si el objetivo es didáctico y llegar a un público joven que sea capaz de cambiar el mundo, lo ideal sería un cuento infantil. Periquín vivía con su madre en una cabaña del bosque. Para conseguir un poco de dinero la madre mandó a Periquín a la ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que poseían. El niño se puso en camino, llevando atado con una cuerda al animal, y se encontró con un hombre que llevaba un saquito de habichuelas.

-Estas habichuelas son mágicas –le explicó aquel hombre-. Si te gustan, te las daré a cambio de la vaca.

Así lo hizo Periquín, y volvió muy contento a su casa. Pero su madre disgustada al ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle.

Cuando se levantó Periquín al día siguiente, se sorprendió al ver que las habichuelas habían crecido tanto durante la noche que las ramas se perdían de vista. Se puso Periquín a trepar por la planta, y sube que sube iba a llegar a un país desconocido cuando, de repente, la planta fue arrancada por una máquina dirigida por un inspector de Monsanto que explicó a Periquín que su empresa era la propietaria de dichas semillas y que había cometido una ilegalidad utilizándolas sin su consentimiento, sin pagar su canon de uso y sin adquirir el resto de complementos fitosanitarios y biocidas de la misma empresa. Chinpón.

¿Y un relato de estilo autobiográfico con regusto metaliterario y plagado de alusiones a la tecnología, la dependencia energética y las redes sociales? He recibido un wassap de Laura recordándome que faltan 2 horas para que termine el plazo de entrega del relato y todavía no he empezado a escribir nada. Como de costumbre, trabajo mejor bajo presión aunque, como de costumbre, tendré que acudir al taller de escritura sin el relato terminado. Además no sé si voy a poder encontrar mucha información en internet sobre este tema (donde dije información, digo relatos ya escritos). Probemos. Enciendo la tablet. Busco en Google: Relatos+agrocombustibles+crisis energética+soberanía alimentaria. 2.245.345 resultados. Malo. Cuando sale tanto resultado, malo. Pruebo con los 10 primeros y si no hay suerte me voy a dormir. A ver. No me convence ninguno. ¿Y si comento algún vídeo? Siempre es mejor y mucho más rápido ver la película.

Busco con el portátil en Youtube  y me sale un vídeo interesantísimo en el que se ve una mazorca de maíz que sigue dos caminos diferentes. En el primero se convierte en harina con la que se produce una tortita para la alimentación de la familia que lo ha cultivado. En el segundo se convierte en etanol  para su uso como combustible por parte de otra familia en otro lugar del planeta con el que alimentan el coche que les lleva a un hipermercado a comprar una barra de pan que al final se pone dura y tiran a la basura. Ves clarísimamente cómo en el segundo camino, gracias a los innegables beneficios del sistema capitalista, neoliberal, globalizado e hipertrofiado financieramente, las ventajas son también mucho mayores para la primera familia porque la empresa del coche que se mueve con ese etanol, y que sale mucho en los anuncios recalcando la felicidad que puedes lograr si te compras uno, patrocina a un club de fútbol de primera división. Y resulta que una camiseta de ese equipo que tira al contenedor un padre mientras hace limpieza de la ropa de los niños que empiezan el cole y han crecido un montón durante el verano, acaba llegando a la familia primera cuyos miembros pasan bastante hambre porque el precio de la mazorca de maíz, que ahora tienen que comprar en el mercado, se ha puesto por las nubes. Pasan hambre pero son muy felices porque han conseguido esa camiseta que encima tiene el número de su jugador favorito. Muy chulo y esclarecedor.

Pero ya que estoy viendo vídeos me dejo llevar por el exceso de información que pulula por internet y por el maltrato al ritmo lento de mi conexión megarápida de fibra óptica y acabo descargándome otros 250 vídeos interesantes sobre agrocombustibles, crisis energética, soberanía alimentaria…

¡Uf! Las 23.55 horas. Mando un tweet a Laura: Me rindo. Paso del relato. O bueno, a lo mejor puedo resumir la esencia del tema también en un tweet y enviárselo a Paco: El sistema económico (digo la estafa) atenta contra la alimentación de las personas (digo la vida). Amén.

 




Cine de Terror y Economía

Miércoles, julio 17th, 2013

En el periodo de posguerra tras la Primera Guerra Mundial, el gran perdedor es el pueblo alemán. Alemania está derrotada, endeudada e inmersa en una crisis económica que contrasta con el comienzo de los felices años 20 en Estados Unidos, el gran de vencedor, que además conserva toda su capacidad productiva.

La inflación alemana se disparó y los precios llegaron a subir hasta 1.000.000.000.000% en 1923. Mientras, en Nueva York aprendían a bailar el charleston.

Es en este contexto en el que nace la primera película expresionista de la Historia, y cuna del cine de Terror, El gabinete del doctor Caligari, en 1920, en Alemania, por supuesto.

La cinta narra la relación entre un doctor y un sonámbulo al que mantiene hipnotizado y que comete crímenes por órdenes del primero, de forma que éste siempre queda impune. En la lectura que se ha hecho a posteriori del argumento, el doctor Caligari representaría al poder, mientras el sonámbulo es el pueblo, manipulado y deshumanizado, que cumple las órdenes de matar mientras el poder ni siquiera se mancha las manos, como metáfora de lo sucedido en la hasta entonces llamada Gran Guerra.


A esta película la seguiría Nosferatu, en 1929, la historia de un aristócrata que se alimenta de la sangre del pueblo. Es en realidad la historia Drácula pero con algunos cambios, como por ejemplo el nombre, para evitar el pago de los derechos de autor.

 

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Día internacional del capital

Miércoles, julio 10th, 2013

día internacional del capital