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Artículos relacionados con el tema ‘Libros’


Comprar Economía eres tú. José Luis Sampedro

Martes, septiembre 5th, 2017

Amigos y amigas,

extraextracomo ya os habréis informado a través de The Economist and The Wall Street Journal ya está en la calle el pequeño pero gran librico “Economía eres tú” de José Luis Sampedro.

“Economía eres tú” es un artículo de José Luis Sampedro que nos ha cedido generosamente su viuda, Olga Lucas, y que ha maquetado e ilustrado Alejandro Moreno (www.alemp.es).

El resultado es un librito bien cuco de 60 páginas que hemos titulado “Economía eres tú”, y que se ha editado en colaboración con la Asociación de Amigos de José Luis Sampedro.

El artículo resume la visión básica que siempre defendió Sampedro de lo que debería ser la Economía:  una disciplina social, humana y respetuosa con el medio ambiente por encima de una actividad crematística que busca el enriquecimiento personal a cualquier precio. A pesar de que lo escribió hace más de 25 años continúa siendo muy necesario, clarito y de actualidad. Además el prólogo de Los econoplastas es una pasada (?) y las ilustraciones y maquetación de Ale magníficas.

¡¡¡Nos los quitan de las manoooooooooooooooos!!!

Su PVP es de 6 € pero (5 € para socios de El Rincón lento y simpatizantes de Los econoplastas). También se puede adquirir en bellotas.

Se encuentra disponible en las mejores librerías de todo el mundo (?) y lo distribuye Traficantes de sueños pero si no lo encuentras te lo podemos enviar por correo sin gastos de envío (nos vamos a fundir a Amazon). Más información en loseconoplastas@gmail.com

También por 15 € se puede adquirir el pack Economía eres tú + Las cuentas de la abeja (nuestro anterior gran éxito editorial: http://www.econoplastas.org/2015/09/27/las-cuentas-de-la-abeja/

 




La corrupción de los sometidos. Juan Capdevilla

Viernes, abril 15th, 2016

CAM00106Si alguien sabe quién es Juan Capdevila, el autor de La corrupción de los sometidos (1978), que dé un paso al frente. No hay información sobre él por ninguna parte, pero el libro preludia lo que desde los años noventa han venido siendo las corrientes de… economía sostenible. Bueno, las nuestras.

El libro es devastador, y sus dardos alcanzan a la borrosa democracia occidental, el sistema escolar, los mass-media, el terrorismo, la guerra como industria, y sobre todo… a la pseudo-ciencia económica. Esa que mide el Producto Interior de un modo absolutamente Bruto.

Un libro que hay que leer.

By Antonio Rey

 




Día del libro infantil

Miércoles, abril 2nd, 2014

pepe-piensa-comprame-la-moto-roja-9788467554267Para celebrar el día del libro infantil recomendamos el libro “Pepe piensa: ¡Cómprame la moto roja!”. Es un libro dirigido a pequeños econoplastitas que tienen que aprender a que la posesión infinita de cosas no es ni posible ni deseable.

Así, el libro ilustrado narra una historia que anima a reflexionar sobre el consumismo que impera en la sociedad actual e incluye una serie de actividades al final para cuestionarse nuestro sistema económico basado en la crecimanía y en el cuanto más, mejor.

A Pepe se le antoja una moto roja que ve en el supermercado mientras su madre está haciendo la compra. La madre, con mucho tacto, le explica los motivos por los que no se puede ir comprando todo lo que a uno se le antoja y cómo el negar los caprichos es parte de una buena educación. Pepe comprende que no puede llevarse la moto y la madre se muestra orgullosa de la reacción de su hijo…

Eso sí, al salir del supermercado, le pide que le compre un perro.




¡Viva el econoplastismo literario!

Viernes, marzo 14th, 2014

???????????????????????????????Ya os contamos en su día, concretamente el pasado 5 de noviembre, que el gafaplasta más plasta de los Econoplastas ganó uno de los premios del certamen de relatos de Ecologistas en Acción ‘Cuando los cultivos alimentan coches’ (aquí podéis leer el relato, titulado ‘Ejercicio de estilo’). No contento con el premio en sí (la publicación de su relatico en un libro con otros firmados por personalidades de la talla de Rosa Regás, Juan Ibarrondo, Santiago Alba Rico, Jorge Riechman, Gustavo Duch o Ester Vivas); nuestro Econoplasta se tomó en serio la invitación de Ecologistas y se plantó en la librería asociativa madrileña Traficantes de Sueños el día de la presentación de la obra.

Aunque el acto tuvo lugar el pasado 13 de diciembre, es ahora cuando, tres meses después y mucho movimiento Slow mediante, salen a la luz las fotos (y hasta el audio) de tal evento. Y nosotros, altruistas como somos, os las hacemos llegar a vosotros (por cierto, ¿aún no tenéis el libro? Estáis tardando en pillarloooo –fin de la cuña publicitaria­–). Asimismo, aprovechamos la ocasión para avisar que a partir de abril, desde Ecologistas comenzarán una ronda de presentaciones del libro, que además de los relatos cuenta con interesantes ilustraciones, por diferentes ciudades y regiones de la península. Así que si hay algún librero en la sala que alce la mano para pedir turnoooo. ¡Viva el econoplastismo literario!

Mesa ponentes comestiblesNOcombustiblesPD: Adjuntamos el epílogo del libro, ‘Agroecología para alimentar y enfriar el planeta’ Epílogo-Agroecología para alimentar y enfriar el planeta




‘La mano invisible’, de Isaac Rosa

Lunes, enero 27th, 2014

la-mano-invisible-9788432209338Publicada hace ya tres años, en pleno vendaval de la crisis (perdón, estafa), ‘La mano invisible’ (Seix Barral, 2011) es un ejercicio muy visible de los límites de la producción laboral, de su ética, de su sentido, sobre todo cuando acaba derivando en explotación/especulación.

Tejida de manera coral por la prosa de Rosa (hay espacio para un informático, un carnicero, una teleoperadora, un albañil, un camarero…), la novela ahonda en el sentido del trabajo, enfrentado con su condición deshumanizadora. Porque en ‘La mano invisible’ lo que se hace es trabajar y trabajar, sin que nadie sepa muy bien cuál es la finalidad, si acaso la de seguir dando pábulo los cimientos de esta crisis (perdón, estafa). En una fábrica-decorado televisivo se juntan todos esos personajes trabajadores para hacer lo que mejor saben –o lo que más les exigen–: trabajar, pero con una finalidad muy concreta: “No, ellos no estaban aquí por nada de todo aquello que alguna vez les prometieron que sería el mundo del trabajo: realizarse como persona, ganar una identidad, participar en sociedad, contribuir al desarrollo, aportar cada uno según su capacidad para recibir según su necesidad, aprender, crecer, sentirse plenos, encontrar su lugar en el mundo, nada de eso. Estaban aquí por dinero, aunque ellos mismos evitasen hablar de dinero, por ese pudor que nos hace pensar que hacemos lo que hacemos por otros motivos, estaban aquí por dinero, porque su trabajo, su vida, lo sabe él mejor que nadie, se reduce a eso, perdidas otras motivaciones, decepcionados por promesas incumplidas: a ganar dinero, no mucho, ni siquiera lo justo, apenas para vivir, para cubrir sus necesidades y tal vez para consolarse al final del día, al final de la semana”.

Y así, amasando ínfimas cantidades de dinero, pero sueños infinitos impuestos, también tenía que entrar en escena la especulación: “…porque esa era la vida que ella esperaba, cuando llegase a la última página en su particular cuento de la lechera: érase una vez una lechera que tenía un bar, con lo que sacó del bar abrió también un restaurante, luego compró dos locales, más tarde tres pisos, un día empezó a invertir en productos financieros, y por fin pudo hacerse la casa a su gusto, que se la amueblase un diseñador de interiores, con varios armarios llenos de trajes y zapatos, y por supuesto la piscina, no una piscina cualquiera, vulgar, con escalerilla y un ancla en los azulejos del fondo, no, una de esas piscinas que salen en las revistas y que no parecen una piscina, una lámina de agua sin bordes que se funde con el paisaje de fondo, que por supuesto será el mar, a pie de acantilado”.

Isaac Rosa en la Llibrería Llull de Valencia

Isaac Rosa en la Llibrería Llull de Valencia

Mas solo faltaría tirar de lógica para desmontar todo el tinglado que aparece en ‘La mano invisible’; lógica como la que muestra el ex futbolista Iker Sarriegi en el libro de Quique Peinado ‘Futbolistas de Izquierdas’ (2013): “No quiero que mi hijo viva como vivimos ahora. No quiero que esté 40 años hipotecado para pagar una casa y tenga que trabajar 12 horas diarias para ser un infeliz”.

Pero sí, vivimos ahogados, vivimos estresados, vivimos infelices por trabajar o por no poder hacerlo, olvidando que el trabajo no es más que “el factor productivo que incluye las tareas, físicas o intelectuales, que realizamos los seres humanos en el proceso productivo” (‘Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para  acabar con el sistema’, Los Econoplastas). Olvidando, como bien describe y descubre Rosa en esta novela, que se puede llegar a perder incluso la condición humana con tal de formar parte de ese proceso productivo y de ganar una miserable, por la cantidad y la procedencia, partida de dinero. Y entonces, en ese extremo, ya sí que nada tendrá sentido por muy invisible que sea.




Club de lectura (paréntesis sobre Alternativas)

Sábado, diciembre 21st, 2013

Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema, Los Econoplastas (Ediciones Lentas, 2012):  4. Alternativas

Después de unas cuantas sesiones dando la plasta sobre la economía decidimos saltarnos el orden del libro e ir hacia el final para respirar un poco de aire fresco (positivismo para afrontar mejor el nuevo año).

Nos acompañamos además de la lectura del econoplástico Jesús S. en colaboración con Óscar Mateos que podéis leer en: http://www.cristianismeijusticia.net/es/cambio-de-epoca-cambio-de-rumbo

cuadernos de cristianismo y justiciaLectura y comentario:

La parte final de este entretenido libro no pretende ofrecer una serie de teóricas futuras alternativas al sistema sino más bien recordar que aunque las garras de este sistema capitalista neoliberal, globalizado y depredador son largas no alcanzan ni mucho menos a todas nuestras vidas cotidianas y existen muchas alternativas funcionando aquí y ahora. A lo mejor estas experiencias que mencionamos a continuación (y otras muchas que existen o que se generarán en el tiempo) consigan construir nuevas estructuras que fragüen en otro sistema económico que permita a la Economía desarrollar su verdadera función social. Porque para cambiar el sistema probablemente primero tengamos que cambiar las reglas.

Otro mundo es posible: “mientras que la minoría globalizadora casi limita su interés a los mecanismos y resortes económicos que afectan a sus beneficios y operaciones especulativas, la gran mayoría oponente se inquieta por lo que importa a la vida humana en todas sus dimensiones, desde el escenario natural a la educación y perfeccionamiento de las personas, desde el hambre a la actividad creadora, desde la justicia a la solidaridad, desde la ciencia al placer. Una vida en plenitud, no reducida a menores horizontes económicos, lo que exige otro mundo más vasto que el financiero. Otro mundo posible: un mundo para todos porque es de todos, no sólo para los instalados en la ascendente barquilla del globo”. El mercado y la globalización. José Luis Sampedro.

Y antes de entrar en alternativas concretas sobre los diferentes ámbitos (consumo, trabajo, financiación ..), recomendamos la lectura del libro de Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España”

Hay edición en papel y también se puede descargar en: http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf

Trata alternativas mas generales y no tan en la línea de buscar acciones al margen de nuestro sistema como las de nuestro libro pero es un buen inicio para plantar cara al TINA del discurso oficial (“There is no alternative”, No hay alternativa).




Club de lectura econoplástico (Parte 6)

Viernes, noviembre 22nd, 2013

Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema, Los Econoplastas (Ediciones Lentas, 2012). Lectura y comentario:

2. Factores productivos y agentes económicos > Ahora que ya tenemos clarísima la definición y objetivo de la Economía (o no) pasamos a estudiar las “piezas del juego” y los “protagonistas” del mismo.

2.1.  Los recursos naturales > Un crecimiento ilimitado en un planeta finito.

La princesa de la charca > La presión sobre los recursos

Otras lecturas y videos:

“Hay que reconocer que el sistema económico es un “subsistema abierto” dentro del sistema ambiental, con el que intercambia flujos de energía, materia e información y al que utiliza como abastecedor de recursos primarios y servicios naturales así como depósito para residuos. Lograr que el sistema económico funcione de forma subordinada al sistema ambiental es, pues, una exigencia básica de la sostenibilidad”. Luis Jiménez Herrero. Desarrollo sostenible y Economía Ecológica. Síntesis. Madrid. 1996

No tenemos muy claro que se reconozca esto, ¿no? Pero quizá nos acabe pasando factura el culto al Money, Money…

Mientras tanto, parece que seguimos en el tren pidiendo más madera sin saber hacia dónde nos dirigimos…

Un vídeo fundamental para entender lo que hemos visto hasta ahora. La historia de las cosas:




Club de lectura econoplástico (Parte 5)

Domingo, noviembre 17th, 2013

Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema, Los Econoplastas (Ediciones Lentas, 2012).

Lectura y comentario: 1.4.  Producción de bienes y servicios 1.5.  Necesidades ilimitadas: Vivir insatisface

Lectura adicional de fragmentos sobre satisfacción, bienestar, pequeñas cosas de la vida… La vida está hecha de raticos, nenes: La felicidad de la tierra. Manu Leguineche (Alfaguara, 1999)

La felicidad de la tierra es un diario de campo, del campo en el que Manuel Leguineche escribe desde 1986, en una casa de piedra en medio del monte. Una suerte de diario discontinuo, porque el autor reparte su tiempo entre extraordinarios viajes que le permiten ser testigo directo de los formidables acontecimientos del mundo y las descubiertas en torno a la Alcarria. El Tejar de la Mata es su reposo del guerrero. En estas páginas cabe todo, las experiencias campesinas, los tragos y las partidas de mus en la taberna del pueblo y una particular visión del mundo y la naturaleza a través de testimonios, descripciones, paisajes… «Huir a una aldea para transformarla en el centro del universo», que diría Jules Romains. Manuel Leguineche, que ha recorrido el mundo a lo largo de cuarenta años, quiere volver a los orígenes, al bosque animado, en el que vive. Por La felicidad de la tierra desfilan, pues, hombres, pájaros, nubes, estaciones del año, animales domésticos o asilvestrados, canciones, tertulias, tormentas, pequeños placeres cotidianos, viejos oficios y sabias reflexiones sobre la vida. Es el ayer y el hoy de una cultura de la que el autor se siente cercano, de la que participa con emoción y gusto. Elige un paisaje protegido por una encina, «La Guardiana», y a partir de ahí no deja de ver y de vivir.

La vida está hecha de “raticos”

Es un mundo éste, el que me rodea, en el que se vive con lo imprescindible sin necesidad de caer en los superfluo. Esto vale para las casas, para los coches, para la forma de vestir o comer. No se ven grandes dispendios. Elogio de la sobriedad, de la mesura, de la templanza. En cuanto alguien se sale de la norma, lo señalan con el dedo. ¿Es que el consumo de bienes y servicios tiene que ser la principal fuente de felicidad? Así parece establecido por el binomio producir-consumir. Primero tener y luego ser. La presión sobre el medio ambiente es cada vez más intensa. El impulso de envenenarnos para añadir unos cuantos ceros al ordenador está dañando la tierra. La alternativa puede ser una familia unida, un puesto de trabajo, un entorno protector, libertad, identidad, participación, unas risas, creación, buena salud, el sentimiento de ser útil a la sociedad y a la comunidad, un medio ambiente saludable. ¿Hemos comprometido todo eso en nombre del crecimiento económico? La sobriedad es una noción subversiva, porque va contra corriente. Porque el crecimiento económico depende del consumo. La alternativa es el paro y la recesión. Así se organiza el capitalismo de manual. A algún compromiso tendrán que llegar en el futuro el capitalismo y los valores de la moderación y la sobriedad para que la vida sea más natural, más sencilla, menos atenta al despilfarro, más redistributiva y más justa. Esa necesidad la adviertes cuando al sentarse a la mesa han siempre alguien que dice: “Tanta abundancia entre nosotros y tanta pobreza en otros pueblos. Si pudiéramos al menos hacerles llegar lo que ha sobrado…”. ¿Paternalismo? ¿Compasión sincera? Los pobres del mundo lo son por obligación, por contrato. La primera causa de mortalidad en la tierra no es la guerra, sino la desnutrición crónica que mata a unos veinte millones de personas al año. Este discurso de la sobriedad está condenado al ostracismo porque parece refugio de ascetas y gente rara, pasada de moda. Hay recetas que no confunden, satisfacción de los deseos y calidad de vida: saber apreciar lo que se tiene, mantener relaciones profundas, procurar cumplir una meta, comprender ciertas cuestiones metafísicas y morales, ser libre, comprender más que juzgar como aconsejaba Simenon. Un aspecto típico de la vida del consumidor moderno es que a cada lote de deseos satisfechos sucede un nuevo lote por satisfacer, sin que por ello mejore la calidad de vida. El encadenamiento de esos deseos crea un engranaje, como el ciclo de las reencarnaciones del hinduismo. Por mucho que se corra no se avanza. ¿Es retrogrado, arcaico, escribir esto? No lo sé. No me gusta ponerme moralista. Tengo la impresión de que pertenezco a otro mundo. Cada uno podrá llevar la vida que pueda, que quiera o que le plazca. La sencillez, la sobriedad o la frugalidad no tienen por qué desembocar por fuerza en los valores auténticos pero pueden acercarnos a ellos. Para huir un poco de la solemnidad repaso entre mis papeles para dar con un texto que se atribuye a Borges. Se titula Si tuviera que vivir para siempre, y su autora es Nadie Stair, de Kentucky, EEUU: “Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores, no intentaría ser tan perfecto, me relajaría mas, sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas en serio, correría riesgos, haría más viajes, contemplaría mas atardeceres, tendría más problemas reales y ninguno imaginario”. Borges pone su grano de arena al texto de Stair: “Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos, no te pierdas el de ahora”. Leña seca para quemar, caballo viejo para cabalgar, el vino añejo para beber, el amigo anciano para conversar y el libro antiguo para leer. Y los raticos. Es lo que nos predica a Javier, al Almejero y a mí El Vinagre, en Garrucha, Almería: “La vida está hecha de raticos, nenes”. Por aquí dicen también, se lo he oído a Pepe, el Andaluz: “Vive harto y muere jarto”. Tampoco es para tanto.

Anthony de Mello, El canto del pájaro (Sal Terrae, 1998) Recopilación de cuentos y relatos, todos ellos muy breves y de corte paradójico, y dirigidos a provocar el despertar de la conciencia. En cierto modo, todos estos cuentos andan detrás del objetivo de crear una pequeña revelación interior, un cortocircuito mental, que desbloquee lo que años de enseñanzas dogmáticas, creencias estrictas y prácticas anquilosadas hayan podido fijar de esquemas rígidos, anclados y fosilizados en el espíritu humano. En cierta manera, estos cuentos son similares a las tradiciones del inefable Mulá Nasrudín, pero con la característica de que todos ellos están enfocados a una temática espiritual. (Versión) El rico industrial metalúrgico se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado en su barca y fumando su pipa.

–          ¿Por qué no has salido a pescar? – preguntó el industrial

–          Porque ya he pescado bastante hoy – respondió el pescador

–          ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insistió el industrial

–          ¿Y qué iba a hacer con ello? – preguntó a su vez el pescador

–          Ganarás más dinero – fue la respuesta. De este modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte redes de nylon. Pronto ganarías para tener dos barcas y hasta tener una flota entera. Y así podrías llevar a tus hijos a un colegio privado, veranear en Marbella, pasar de la sanidad de la Seguridad Social, comprarte el último modelo de móvil con cámara de fotos, especular con la compra de vivienda… En definitiva, serías rico como yo. –          ¿Y qué podría hacer entonces? – preguntó de nuevo el pescador

–          Podrías sentarte y disfrutar de la vida – respondió el industrial

–          ¿Y qué estoy haciendo en este preciso momento? – respondió satisfecho el pescador.

Y unas frasecillas para la reflexión:

«El hombre feliz no es aquel que tiene muchas cosas sino el que tiene pocas necesidades» Epicuro, sabio griego

“No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita” Utilizada en una campaña de IKEA

«La relatividad del mundo feliz: cada persona experimenta un grado de felicidad propio que persiste en el tiempo. Los afortunados que ganan la lotería no se consideran más felices un año después de recibir el golpe de buena suerte que antes del premio» Manu Leguineche

«El dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida que hay que ser todo un experto para notar la diferencia» Woody Allen

«El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar. Puede comprar una cama, pero no el sueño. Un reloj, pero no el tiempo. Un libro, pero no el conocimiento. Una posición pero no el respeto. Un médico, pero no la salud. La sangre pero no la vida. El sexo,  pero no el amor”




Club de lectura econoplástico (Parte 3)

Lunes, noviembre 11th, 2013

Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema, Los Econoplastas (Ediciones Lentas, 2012) > Lectura y comentario:

1.2.  Busca la satisfacción de las necesidades humanas: Entonces el objetivo principal de la Economía es la lucha contra la pobreza, ¿no? Pues va a ser que no… La crematística se ha comido a la Economía. “El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero demasiado pequeño para atender la avaricia de unos pocos”. Gandhi.

Chascarrillo: La lista Porbes de los hombres y mujeres más pobres. (Sin comentarios, o sí)

Lecturas adicionales de fragmentos para profundizar en las paradojas de la Economía:

José Luis Sampedro,  El río que nos lleva (Plaza & Janés, 1961)

En este libro, el escritor rinde homenaje a los gancheros del río Tajo en su labor de transportar la maderada río abajo, desde la Serranía Ibérica, en Guadalajara, hacia los barrancos, hitas y parameras de La Alcarria, desembocando finalmente en la vega de Aranjuez, ya en la provincia de Madrid.

“El hombre es la medida de todas las cosas, como decía el filósofo clásico. Pero ahora la manía es olvidarse de él, sepultarlo bajo un alud de cosas. Se debe viajar con la Kodak, pues se trata de que la cámara vea; se enferma de fracaso si no se tienen papeles en el banco o automóvil impresionante; se agotan las vidas en acumular títulos, pesetas, cintajos, chirimbolos, citas en los periódicos… ¡Cómo si lo esencial no fuese justamente lo contrario: rodear las cosas del hombre!”

Enric González, Previsiones(artículo El País, 29 de abril 2009)

“Los economistas son, según algunos, gente especializada en predecir el pasado. Otros dicen que los economistas siempre son capaces de explicar a la perfección por que sus predicciones acaban resultando erróneas. En materia de prospección en el futuro, los economistas, y los bancos, tienden a manejarse como todo el mundo: aciertan con lo previsible, y fallan cuando surge lo imprevisto. Eso, en el mejor de los casos. El carajal de las hipotecas subprime se veía venir, pero la gran banca internacional siguió hinchando la bola, confiando, como otras veces, en el ciclo mágico de la prosperidad perpetua”.




Club de lectura econoplástico (Parte 2)

Domingo, noviembre 10th, 2013

Cuentos chinos de la Economía y otros chascarrillos para acabar con el sistema, Los Econoplastas (Ediciones Lentas, 2012) > Lectura y comentario

1.1.  Es una ciencia social: La Economía debería ser básicamente social (y humana) pero en su peor versión (materialista, egoísta, injusta…) extiende sus tentáculos al resto de subsistemas sociales (familia, política, educación, ocio, deporte…)

Chascarrillo: Alienación del equipo ¿Qué valores “sociales” vertebran actualmente la actividad económica?

 Lecturas y vídeos adicionales: 

Michael Albert. Diagonal 12-10-11. Articulo > ¿Se pretende que entendamos de Economía?

“Hay algunos campos de la economía que son estúpidamente complicados y difíciles. Sin embargo, lo realmente importante para entender lo que una buena economía necesita es bastante sencillo y es todavía más sencillo de entender, de hecho, para la gente normal que para los economistas. Los economistas han estudiado elaboradas teorías matemáticas que no tienen prácticamente nada que ver con la realidad y que la verdad es que oscurecen la realidad. Cuanto más aprende el economista de academia, más lejos suele acabar del verdadero entendimiento.

Lo que todos necesitamos conocer de la economía real (qué papel juegan las principales instituciones ahora y en el futuro sobre lo que la gente puede hacer con su vida) se entiende relativamente fácil. La verdad es que la energía  mental que se necesita para conseguir tener una discusión inteligente sobre fútbol con un amigo, como hace la mayoría de los españoles, es mayor que la energía mental necesaria para comprender los temas claves de la economía y la sociedad e incluso para convertirse en monitor uno mismo de este tipo de asuntos.”

Jonathan Coe, El círculo cerrado (Anagrama, 2004). Fragmento > ¿Nos interesa la información económica?

¿Qué fue del cuarteto de amigos de El Club de los Canallas, de Trotter, Harding, Anderton y Chase? Ellos y sus amigos tienen ahora veinticinco años más. Y también el mundo. Las bombas que sacuden Inglaterra ya no son las del IRA y el Nuevo Laborismo de Tony Blair está en el poder. Benjamin Trotter, el jovencito que se iba a dedicar a la literatura, ahora es un próspero e insatisfecho contable y sigue escribiendo su inacabada e inacabable novela…

-Pero, Clare, ¿no sabes quién es Michael Usborne? ¿No lees nunca las páginas de Economía?

-Pues claro que no leo las páginas de Economía. ¿Es que las lee alguien? Mi gato se caga en ellas.

Más aún, ¿realmente es necesario saber de economía? > Se veía venir…