La fábula del capitalismo y la rana

Buscaba el escorpión alguien que le ayudara a cruzar el rio cuando vio que se acercaba una rana y le dijo:

-Rana, ranita, ¿me subirías a tu espalda y me cruzarías en un par de saltos hasta el otro lado del rio?

-¿Tú estás loco? Acaso piensas que no sé lo que haces con tu aguijón cuando se te acerca una rana…

-Hombre, pero no seas desconfiada, ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder pasar? No sé nadar y si te hiciera algo mientras me cruzas sería como un suicidio.

-Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte. Sube que en un momento estamos en el otro lado…

Iba la rana saltando de nenúfar en nenúfar con el escorpión a su espalda cuando de repente sintió un intenso pinchazo que la dejó paralizada y empezó a hundirse sin entender nada mientras miró al escorpión y le preguntó:

-Pero, ¿Qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme picado? Vamos a morir los dos en medio del rio…

-Lo sé. Es estúpido lo que he hecho pero no he podido evitarlo. Es mi carácter…

 

Buscaba el capitalismo recursos naturales para seguir llevando a cabo su tarea infinita de producción y consumo cuando se encontró a la Tierra y le dijo:

-Planeta Tierra, ¿me dejarías explotar tus recursos para seguir aumentando la riqueza material?

-¿Tú estas loco? Acaso piensas que no sé lo que haces con tu codicia cuando se trata de explotar recursos…

-Hombre, no seas desconfiada, ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder reproducirme? No hay más que un planeta y si lo destrozara seria como un suicidio.

-Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte no cuidarme.

Iba el capitalismo en su etapa neoliberal, globalizada y financiera cuando la Tierra sintió intensas e irrecuperables heridas en toda su superficie y sin entender nada miro al capitalismo y le preguntó:

-Pero, ¿Qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme hecho esto? Vamos a morir por pensar sólo en tus beneficios a corto plazo…

-Lo sé. Es estúpido lo que he hecho pero no he podido evitarlo. Es mi  carácter…

 

Ilustration de Ana Ongil

Deja un comentario